
Hoy el día ha amanecido más oscuro que ayer. Al principio pensé que eran nubes grises, más tarde me di cuenta que es la bruma contaminada que todo lo difumina. Hace un calor agradable, pero el sol no consigue penetrar la crosta impasible que todo lo domina en la distancia.
Shanghai de noche es Blade Runner sin coches voladores. Neones, edificios futuristas, asiáticos, solo falta la lluvia que tarde o pronto llegará. Chiringuitos humeantes sirven comida rápida a transeúntes amontonados a su rededor, chicas en vitrinas que emulan el barrio rojo de Amsterdam saludan y sonríen invitando a visitar su burdel.
“You want lady, ma?” me preguntan jóvenes y viejos. Ante mi negativa insisten “massage?”.
Hoy he visitado tres pisos que compartir. El primero, en un barrio humilde y relativamente apartado del centro, era una muerte anunciada. Subiendo las escaleras ya sabía que no era caballo ganador. Una vez dentro me di cuenta que no asistieron al cursillo de barrer las esquinas. Joey, un joven chino que trabaja para una multinacional japonesa (habla chino, inglés, japonés y quien sabe que más) me deleitaba con sabios juegos de palabras las maravillas de la localización en la que está su pisito de
El tercer y último pertenece a una familia china. Los jardines en la entrada tenían rincones temáticos: un panteón romano con una fuente invitaba a sentarse a tomar el sol (oculto) o a leer allí sentado oyendo el salpicar del agua. Me hubiese quedado con la pequeña familia si no fuese porque está mal comunicada y no tiene servicios cerca.
El piso ganador es el más caro, saldrá por unos 250€ mes, compartido con una chica italiana y otra china. Su principal ventaja es que el metro está a cinco minutos, y tiene un centro comercial que hace palidecer a El Corte Inglés, con nueve pisos de tiendas occidentales, de ropa mayormente.
Auriculares con micrófono gama alta china: 12€
Comida a base de arroz con cebolla, lomo y huevo: 2€
Cena de sopa de pollo (con pollo): 2€
Gasto en taxi del dia: unos 25€
En el hotel tengo televisión (29 canales en chino y uno en inglés), dos camas individuales, mesa, Internet, aire acondicionado y un baño limpio y decente. En televisión los chinos han transformado la tragedia del terremoto en motivo de unión nacional, y los cooperantes y salvavidas son héroes por unos días, que salen cantando en televisión estilo “a por ellos” de la selección española.
Mañana toca trabajar un rato, consulado y empezar a preocuparme por el visado.
4 comentarios:
agradable sorpresa entrar en este lugar que me permite estar a tu lado viviendo tu día a día, aunque a miles de km. aprovecha lo poco que te queda de hotel con sus comodidades. espero que en el piso (vaya rapidez)te organices bien con tus nuevas compañeras. ahora a por el resto.
me gusta el enfoque del blog, no te aburras y actualízalo a diario. un beso y que descanses.
Ara que has citat "Blade Runner" ja més o menys em puc imaginar com és Shanghai.
De fet m'imagino replicantes en los burdeles estos que citas.
Será questión de ir a comprobarlo, no?
Hola Vital soy Alex.Andrea me ha proporcionado tu página.Realmente increible!No sabía que escribieses tan bien.Esperaré tu diario con intriga, es una muy buen idea. Ánimo con el visado!y a disfrutar!
Hoolaaaaaaaaaa pequeñín ;-)
Ayer precisamente hablaba de ti con un coleguita que estuvo en Shangai durante un mes. Un mes en el cual la crosta de humo no desapareció, así... que no desmoralices!
Te veo puesto en la búsqueda de morada, y por lo que has contado has elegido bien, hogar multicultural. Va bene cosi ;-)
Un abrazo repleto de rayitos de sol.
Clara
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