28.6.08

Dia 29









Ayer conocí a una española cuyo contacto tenia antes de irme, Patricia. Arreglamos una cita para vernos, y me desplace hasta allí en metro. El “carro de fuego” como dicen los chinos me dejo en un barrio en el que abundan los bares, nada mas subir las escaleras me encontré con un Kentucky donde me senté a esperar. El lugar parecía tomado por la policía, cinco agentes a mi alrededor. Una señora ata su dálmata a una señal, canino casi el doble que ella, que la pasea arrastrándola por aceras húmedas aun de la llovizna diaria. Patricia me recoge al rato y me lleva a un restaurante donde cenamos con una docena de extranjeros venidos de todo el mundo, en su mayoría féminas. Cenamos tranquilamente, pero sin un ápice de integración por mi parte. No es que me faltasen ganas, simplemente me pareció que no encajo con ellos. Como un crío rodeado de adultos que apenas encuentra momentos para intervenir con algo interesante, a pesar de la banalidad de las conversaciones y que todos rondasen mi edad.
As’i pues de vuelta a casa, para variar, me pateo el barrio, buscando la parada de metro para coger el ultimo, sin mucho convencimiento de querer encontrarlo. Finalmente un taxi me lleva a casa, un viaje que en metro parece una exhalación, y en taxi suponen casi 50 yuanes (viaje largo uno de 50).

Hoy he visitado el Shanghai Exposition Center donde tenia lugar la feria 100% Shanghai design donde me he encontrado con Daniel y un par de compañeros suyos del trabajo. Me ha parecido pobre, sin nada de diseño chino, con un puñado de empresas extranjera y poco mas. Al llegar a la feria, un tipo me ha asaltado hablando en una mezcla de ingles y chino, de piel cenicienta y pelo ralo para se chino. Me ha colado por la mitad de lo que cuesta una entrada.
Por la noche antes de volver a casa he recibido mi primer masaje profesional de mi vida. Entro en un local, y conducido por un estrecho y oscuro pasillo, apenas iluminado por una televisión en una habitación al final de este, llego a una escalera que muere en un rellano con varias habitaciones con camas de masajes. Todo esta en penumbras, incluso cuando me tumbo en la camilla. Un chico ciego clavaba sus codos en mi espalda con todo su peso, haciéndome dudar si estaba recibiendo tortura en vez de masaje sanador.
Aun dolorido me marcho a casa. Fuera sigue lloviendo, hoy ha caído una de rabia monzónica durante casi todo el día destruyendo paraguas y mojando tanto a precavidos como a incautos.

nota: ahora escibo con un teclado ingles, no vereis acentos en algunos trozos del texto.

1 comentario:

microbi dijo...

El lloc cuchumbroso que defineixes com a lloc dels massatges m'ha transportat al lloc on va el "David" de "El Juego del Angel" i es trova a la Clohé-
:)