6.6.08

Dia 7








La lista de la compra de un europeo, posiblemente empice por:
- Harina
- Leche
- Cafe

Bien, pues en China no. En China, posiblemente a no ser que vayas a un Carrefour (aun no he tenido el placer de visitarlos aquí) en un supermercado normal, el brick de leche es un "lujo" como pone en el único que he encontrado: "deluxe", de 200ml como si fuese un zumo de piña y uva para el bolso.
Café... aquí si acaso encontrarias té, porque cafe no toman. Harina... no la he visto. Creedme que busco a consciencia. Tanto es así, que hoy en vez de tumbar a la derecha para ir al supermercado de siempre, he tumbado a la izquierda.
Misma calle, mismo paisaje, pero reflejado en un espejo. La ancha acera está llena de vendedores ambulantes, uno con escuchimiciados pimientos del huerto, otro prepara minipinchos de carne picante en una diminuta y asfixiada barbacoa. Otros venden gambitas vivas en bandejas de porexpan encharcadas de agua salada. De los comercios salen trabajadores de vez en cuando, uno a fumar, otro a mordisquear una fruta, cuyo corazón deshecha despues de una patada hacia la acera.
En vez de ser yo el turista que observa, hoy todo el mundo se giraba a mi paso. Igual en el centro de la ciudad estan algo más acostumbrados a los barbudos y rosados occidentales. Hoy todo el mundo me miraba, notaba sus ojos a mi espalda. Pero mi aventura pos las asias a valido la pena, pues en el otro supermercado he encontrado arroz. Sacos de 10Kg... pero también a granel. Nada de paquetitos de un kilo. Así que me he llevado como dos kilos en una bolsa de plástico. De vuelta me he dado un paseo por el barrio, y en una esquina invadiendo la calzada había un chaval vendiendo fruta, vistiendo casi en pijama, sucio y delgaducho. He cojido un racimo de uvas granates y grandes, y se las he tendido. Él estaba sentado en un cubo donde guarda el dinero así que tras quitar su trasero de él, lo ha escondido bajo una caja. Ha pesado el racimo y me ha dicho en chino lo que he entendido como un tres y un cinco ("san" y "wu"). He pensado : tres cincuenta. Pero no, me pedia 35 yuanes. Se los he dado, y me he ido con la cara de idiota que se le queda a uno cuando sabe que le han tomado el pelo por no tener los ojos rasgados. El dicho "me han engañado como a un chino" aquí no tiene posible aplicación.
Pero esto no quedará así.

1 comentario:

condecotillos dijo...

se suele decir que los chinos tienen los ojos rasgados porque comen mucho arroz. esta puede ser una posible solución para evitarte nuevamente lo ocurrido con las uvas, comer mucho arroz a ver si se te rasgan algo los ojos. ¡pero sé prudente! Otra solución puede ser también no volver a comprar uvas granates y grandes...
buen descanso.