
Hoy domingo ha amanecido igual de caluroso que anoche, pero sin el ensordecedor croar irrumpiendo por la ventana. Pero mejor empiezo por las andanzas de ayer...
Por la mañana como hasta ahora, la luz y el ruido me han despertado. No conozco el sueño apacible en Shanghai.
Tras un breve y frugal desayuno me descolgué hacia la estación de metro. Mi ruta iba a ser autobús (2RMB) hasta la estación de Lancun Lu linea 4, trasbordo a la linea 2 en Century Av. y después apearme en Liujiazui Lu (nótese que Lu es calle, y me da que dicen "lu" porque es como un chino intentaría decir "rue" en francés).
Así lo hice pues. A esas horas el metro donde abunda el blanco, está limpio y funciona bien aun no está abarrotado de gente. Podéis ver un vídeo de ambiente aquí.
Al salir a la calle por la salida 3 me he encontrado de sopetón ante dos gigantes de acero, hormigón y cristal que casi me tumban de espaldas. Cuando he podido observar a mi alrededor, estaba en un valle rodeado por montañas. Pero esa sensación no es rara en Shanghai: la bruma que todo lo oculta te mantiene en la
permanente sensación de estar en una pequeña ciudad de rascacielos, pues tras la primera línea todo se difumina. Más allá de 500 metros no se ve nada, así que no tienes impresión de estar en una megalópolis. Lástima de paisaje.
Entonces he caído en que aun no había vistola Oriental Pearl Tower de 468 metros*. Me ha bastado rodear un poco el edificio del que acababa de salir para ver majestuosa y llena de color, como un cohete alienígena la antena de televisión. Por supuesto, cuando la tienes en frente es aun más impresionante que cuando la ves en la distancia. Según me acercaba la densidad de turistas, mayormente chinos, se acrecentaba. También empezaron las ofertas de Rolex y supongo que visitas guiadas a la torre, o entradas... solo so que se acercaban con un tríptico de la torre en la mano.
Según me acercaba a las taquillas la confusión crecía, los chinos chillan mucho, no hacen colas, les gusta agolparse e invaden continuamente tu espacio. A demás una megafonía que se abría paso por encima de todos los ruidos, en una voz chillona, sabe Dios que decía, no ayudaba. Confuso también porque justo al lado de las taquillas de la torre están las de un restaurante con espectáculo, otras de un teatro... hay que estar atento porque está todo en chino y si te despistas acabas comiendo curry rodeado de ninjas.
Apenas dos minutos de cola, y me encontraba yo ante la taquillera cuando me doy cuenta que no llevo el pase de prensa. 135RMB por la entrada. "Hay mucho que ver, ya volverás la semana que viene con menos gente y la cabeza sobre los hombros".
Así que me he salido de la cola y me he dirigido al paseo a orillas del Hangpu. Allí he hecho unos bocetos de la ciudad al otro lado, he visto más occidentales de los que puedo contar con los dedos de una mano, lo que es novedad... y entonces he notado que era el día más caluroso hasta ahora. Ese calor que solo se siente frente a un horno, de aire asfixiante, calor irradiando del suelo... una vez más agradecí que el velo de Shanghai aplacase el sol que aun así, quema.
Mis pasos me han llevado al Super Brand Mall, otro centro comercial más de dimensiones inabarcables.
Suelos de mármol pulido, laberinto de escaleras mecánicas, plantas de distintas alturas que se entrecruzan pobladas de tiendas occidentales donde comprar a precios occidentales, por lo que puedes adquirir unos pantalones por 400 yuanes (o RMB, es lo mismo. Unos 40€uros) que para un chino medio es absolutamente prohibitivo. Si en Barcelona llevar Jack&Jones significa que te gusta ir de pijais, en Shanghai es que no te preocupa el dinero.
Abandonado el Brand Mall, me he dirigido al edificio de agujero. Como están ultimando su construcción para antes de las Olimpiadas, no he considerado oportuno molestar a ver si me daban una vuelta en grúa hasta su cúspide. Me he conformado con Jin Mao, que está al lado. Por la puerta 4 se entra al hall para subir al mirador. Como estaba sin pase de prensa he merodeado hasta que me he aburrido por la zona comercial.
Mi siguiente parada con el metro ha sido Nanjing Donglu, la calle comercial por excelencia de Shanghai. Mismo calor, más gente. Es una calle peatonal por donde circulan trenecitos turísticos sin cesar, donde venden más Rolex... una especie de Portal de l'Àngel a lo chino, es decir, 1Km de comercios. A medio camino está la People's Square , de la que había oído mucho y no me ha impresionado nada. He comido en "hello pizza" ante la imposibilidad de encontrar otro sitio decente para el papeo, pequeñito, barato y sobre todo climatizado.
De vuelta casa, al llegar de nuevo a la parada Lancun Lu, me ha sorprendido en la escalera una catarata. Con el ceño fruncido de extrañeza (el mió y el de la trabajadora del metro) me he asomado a las primeras paredes de cristal que conforman la estructura superficial del metro. Fuera una lluvia torrencial monzónica azotaba la ciudad con viento a rachas huracanadas y tal cantidad de agua que medio palmo sobre la acera se deslizaba no por concentración, sino por la exagerada abundancia del diluvio. Resulta que la estación tenía goteras (es como un edificio sin cimientos en Japón, ¿no?) y por poco que traguen, con una lluvia tal que en un día reventaría las presas catalanas, se transforman en torrente.
Vital se ha instalado en una esquina a esperar que amainase, junto con una concentración de lugareños mayor con cada metro que llegaba.
A la media hora los trabajadores del metro se han puesto a achicar agua con unas palas planas para tal efecto. Yo aburrido pero con mi sempiterna predisposición a arrimar el hombro, he cogido una y me he puesto a colaborar. Entre los agradecimientos de los trabajadores y las caras de incredulidad de los viajeros, han pasado una hora y media más de diluvio universal, goteras y ventiscas. Es como si la bruma de Shanghai se hubiese enfurecido y quisiese castigar a la ciudad, barriendo las calles con ráfagas de agua, pero a mi pesar, sin abandonar la ciudad cuando ha terminado. Parece, muy a mi pesar, que Shanghai nunca revelará una línea de horizonte. Me he ido de la estación con un botellín de agua cortesía del metro de Shanghai en agradecimiento a mis esfuerzos.
A las dos horas y con el ambiente más fresco, he podido volver. No sin antes comprar un paraguas a un vendedor ambulante por 18RMB, paraguas inútil ante temporal semejante, por otro lado. Por la noche el calor sofocante había vuelto, y miles de ranas croaban en la calle de la única forma que se hace todo en Shanghai, a lo bestia. El escándalo me ha pillado por sorpresa y al principio pensaba que era maquinaria oxidada trabajando en la calle. Curioso que las ranas no croan a un ritmo homogéneo, sino que hay ratos en los que lo hacen todas a la vez, y otros en los que no croa ni una.
Video de la lluvia desde la estación aquí y aquí.
*El edificio del agujero, Shanghai World Financial Center den492 metros será el más alto del mundo cuando lo acaben este año. Se inició su construcción hace 11 años.
La torre que tiene al lado esla Jin Mao den420 metros , la cuarta del mundo.
Por la mañana como hasta ahora, la luz y el ruido me han despertado. No conozco el sueño apacible en Shanghai.
Tras un breve y frugal desayuno me descolgué hacia la estación de metro. Mi ruta iba a ser autobús (2RMB) hasta la estación de Lancun Lu linea 4, trasbordo a la linea 2 en Century Av. y después apearme en Liujiazui Lu (nótese que Lu es calle, y me da que dicen "lu" porque es como un chino intentaría decir "rue" en francés).
Así lo hice pues. A esas horas el metro donde abunda el blanco, está limpio y funciona bien aun no está abarrotado de gente. Podéis ver un vídeo de ambiente aquí.
Al salir a la calle por la salida 3 me he encontrado de sopetón ante dos gigantes de acero, hormigón y cristal que casi me tumban de espaldas. Cuando he podido observar a mi alrededor, estaba en un valle rodeado por montañas. Pero esa sensación no es rara en Shanghai: la bruma que todo lo oculta te mantiene en la
permanente sensación de estar en una pequeña ciudad de rascacielos, pues tras la primera línea todo se difumina. Más allá de Entonces he caído en que aun no había visto
Según me acercaba a las taquillas la confusión crecía, los chinos chillan mucho, no hacen colas, les gusta agolparse e invaden continuamente tu espacio. A demás una megafonía que se abría paso por encima de todos los ruidos, en una voz chillona, sabe Dios que decía, no ayudaba. Confuso también porque justo al lado de las taquillas de la torre están las de un restaurante con espectáculo, otras de un teatro... hay que estar atento porque está todo en chino y si te despistas acabas comiendo curry rodeado de ninjas.
Apenas dos minutos de cola, y me encontraba yo ante la taquillera cuando me doy cuenta que no llevo el pase de prensa. 135RMB por la entrada. "Hay mucho que ver, ya volverás la semana que viene con menos gente y la cabeza sobre los hombros".
Así que me he salido de la cola y me he dirigido al paseo a orillas del Hangpu. Allí he hecho unos bocetos de la ciudad al otro lado, he visto más occidentales de los que puedo contar con los dedos de una mano, lo que es novedad... y entonces he notado que era el día más caluroso hasta ahora. Ese calor que solo se siente frente a un horno, de aire asfixiante, calor irradiando del suelo... una vez más agradecí que el velo de Shanghai aplacase el sol que aun así, quema.
Mis pasos me han llevado al Super Brand Mall, otro centro comercial más de dimensiones inabarcables.
Suelos de mármol pulido, laberinto de escaleras mecánicas, plantas de distintas alturas que se entrecruzan pobladas de tiendas occidentales donde comprar a precios occidentales, por lo que puedes adquirir unos pantalones por 400 yuanes (o RMB, es lo mismo. Unos 40€uros) que para un chino medio es absolutamente prohibitivo. Si en Barcelona llevar Jack&Jones significa que te gusta ir de pijais, en Shanghai es que no te preocupa el dinero.
Abandonado el Brand Mall, me he dirigido al edificio de agujero. Como están ultimando su construcción para antes de las Olimpiadas, no he considerado oportuno molestar a ver si me daban una vuelta en grúa hasta su cúspide. Me he conformado con Jin Mao, que está al lado. Por la puerta 4 se entra al hall para subir al mirador. Como estaba sin pase de prensa he merodeado hasta que me he aburrido por la zona comercial.
Mi siguiente parada con el metro ha sido Nanjing Donglu, la calle comercial por excelencia de Shanghai. Mismo calor, más gente. Es una calle peatonal por donde circulan trenecitos turísticos sin cesar, donde venden más Rolex... una especie de Portal de l'Àngel a lo chino, es decir, 1Km de comercios. A medio camino está De vuelta casa, al llegar de nuevo a la parada Lancun Lu, me ha sorprendido en la escalera una catarata. Con el ceño fruncido de extrañeza (el mió y el de la trabajadora del metro) me he asomado a las primeras paredes de cristal que conforman la estructura superficial del metro. Fuera una lluvia torrencial monzónica azotaba la ciudad con viento a rachas huracanadas y tal cantidad de agua que medio palmo sobre la acera se deslizaba no por concentración, sino por la exagerada abundancia del diluvio. Resulta que la estación tenía goteras (es como un edificio sin cimientos en Japón, ¿no?) y por poco que traguen, con una lluvia tal que en un día reventaría las presas catalanas, se transforman en torrente.
Vital se ha instalado en una esquina a esperar que amainase, junto con una concentración de lugareños mayor con cada metro que llegaba.
A la media hora los trabajadores del metro se han puesto a achicar agua con unas palas planas para tal efecto. Yo aburrido pero con mi sempiterna predisposición a arrimar el hombro, he cogido una y me he puesto a colaborar. Entre los agradecimientos de los trabajadores y las caras de incredulidad de los viajeros, han pasado una hora y media más de diluvio universal, goteras y ventiscas. Es como si la bruma de Shanghai se hubiese enfurecido y quisiese castigar a la ciudad, barriendo las calles con ráfagas de agua, pero a mi pesar, sin abandonar la ciudad cuando ha terminado. Parece, muy a mi pesar, que Shanghai nunca revelará una línea de horizonte. Me he ido de la estación con un botellín de agua cortesía del metro de Shanghai en agradecimiento a mis esfuerzos.
A las dos horas y con el ambiente más fresco, he podido volver. No sin antes comprar un paraguas a un vendedor ambulante por 18RMB, paraguas inútil ante temporal semejante, por otro lado. Por la noche el calor sofocante había vuelto, y miles de ranas croaban en la calle de la única forma que se hace todo en Shanghai, a lo bestia. El escándalo me ha pillado por sorpresa y al principio pensaba que era maquinaria oxidada trabajando en la calle. Curioso que las ranas no croan a un ritmo homogéneo, sino que hay ratos en los que lo hacen todas a la vez, y otros en los que no croa ni una.Video de la lluvia desde la estación aquí y aquí.
*El edificio del agujero, Shanghai World Financial Center den
La torre que tiene al lado es
12 comentarios:
O sea que, después de achicar litros y litros de agua, va y te regalan... un botellín de agua !!
Tienen sentido del humor, eso sí.
Que sepas que leo tu blog cada día, es como si estuvieramos allí (hasta tengo los pies mojados de tanto llover...).
Pascal
MENUDO DESASTRE!
Vas fins a la zona de edificis increible i impresionants, i et deixes la "press card" who knows where?
Així tens excusa per tornar-hi, i espero que aquest cop si sigui amb el cap posat, i despres facis una explicació detallada de com és veure Shanghai desde dalt (si la bruma esa te deja ver algo).
Aqui a Barcelona, sembla que estiguem al tropic, que cada tarda plou...
:)
Cuando estuve en Mexico, podiamos colar la T-Mes de Barcelona como carnet de estudiante y aprovecharnos de los descuentos... has probado colar algun carnet en el que salga tu foto para ver si te salen mejores precios?
Adam
Aqui Alex! Te alegrará saber que tengo un remedio infalible para lo del ruido: TAPONES DE ESPUMA! En serio no es broma, han sido mi salvación, nunca me han fallado. La cosa es ver si alli tienen y bueno k te entiendan pero de verdad un gustazo.
Besos!
por cierto veo k por aki hay otro Alex, supongo k no hay posible confusión no? sinó manera de despedirme: un beso, besos, conotación femenina no?
La idea sería inventar un nombre de esos ya pensaré.
Hola Vital!
Soy Mònica, la companyera de equipo de Andrea, nos ha enviado a todas tu link i la verdad es que me encanta leerlo.
No tenía ni idea que escribieses tant bien...prometo ser más original en proximas aportaciones...esta sólo és para que sepas que hay una lectora más del "daily Shangai"
Sigue investigando para poder seguir contando!!!
Un beso
Hoy paso por aquí un poco tarde ya.
Veo que has hecho una interesante excursión por la gran ciudad. Aparte del recorrido, la pizza, la bruma, el metro con curro incluido y pago en especie, el croar de las ranas, etc, etc, lo que me ha gustado es que hayas estado al lado del edificio agujero-campanario.Por mi parte ya me doy por satisfecho y puedes regresar cuando quieras. jejeje.
Talito aqui nacho y andrea leyendote de nuevo. A ver un par de apuntes: Alex, la de los tapones, tambien llamada jan es alexandra, por tanto mujer. Asi que el otro alex no tiene de que preocuparse no habra confusión alguna...A lo del apunte de los tapones de oido me uno, te lo recomiendo fervientemente, son la SOLUCIÓN,al principio quizas te sientas algo incomodo pero va de pm y no te despiesta nada.
un abrazo de los mios.
Ey Vital!
Me alegro de volver a tener internet para seguir tus aventuras en China :)
Tengo que leerme las entradas pasadas para ponerme al día.
G!
vitalin!!!!!!!!! al habla tu vecino y amigo, cada dia estoy esperando saber algo mas de esa ciudad sabes q me encantaria estar alli tal como lo digimos pero bueno, algun dia podra ser, gracias a tu blog y tu que estas alli me puedo imaginar como es aquello.
Podrias hacer fotos de lo mega-centros comerciales por dentro no? es una sugerencia... jiji y a los escaparates con millones de telefonos y ultimas tecnologias.
bueno seguire dia a dia tus pasos por el blog.
un saludo.
SIDEWINER
Pásalo bien.... aprende mucho... :-)
No, enserio, espero que estes sufriendo/disfrutando una experiencia enriquecedora, a juzgar por lo que escribes diria que efectivamente asi es.
Vale la pena seguir el blog dia a dia.
Saludos
cujel
Uohohoho, veo que puede haber confusión con Alex. Bueno pues para distinguir yo firmaré Alejandro al final de mis comentarios ¿Ok?
¿Sabes qué? Me ha dado un ataque de risa con tu comentario de "comer curry rodeado de ninjas", tremendo.
Efectivamente necesitas unos buenos tapones de espuma (en la Farmacia!!!) para dormir...
Por cierto, has encontrado alguna oferta de trabajo interesante??? Cuenta cuenta...
Tu blog engancha Inspector!!
Un abrazo!!!
Alejandro.
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